Leyendo el comentario de Diego en el post anterior, en el sueño que se repite, más concretamente la posdata en la que dice que más que una experiencia mística es una experiencia religiosa, me vino a la cabeza una de las cosas que más temía yo cuando era una niña.

Yo me he pasado diez años en un colegio de monjas, desde los cuatro hasta los catorce años en los que pasé al instituto. De los que no me puedo quejar mucho, pues casi todos lo recuerdos que tengo de allí son buenos, porque no se pueden decir que fueran malas del todo. Lo único que peor llevaba era tener que ir a misa todos los jueves, y es que me aburría un montón y más de una vez me regañaron por hablar, hasta una vez me echaron de la iglesia porque una amiga y yo no podíamos parar de reír.

Como las monjas, se puede decir eran modernillas, no nos metían miedo con lo del infierno ni nada de eso, y siempre que veíamos algo de la Biblia nos decían que todo era de forma metafórica y que no se podía creer palabra por palabra todo, sino quedarnos con el mensaje general.
Pero a mi si que me asustó una cosa, algo que una vez una de ellas nos dijo sin la menor intención de meternos miedo. Y es que una vez, nos dio por preguntarle a una de ellas que porque se hizo monja. Y nos respondió que fue porque dios la llamó. Que una mañana se levantó y lo supo sin más.
Eso me traumatizó de algún modo, a mi eso de ser monja no me seducía en absoluto. Pero claro, si era dios el que venía a llamarte, ¿cómo le ibas a decir que no? Y como ya desde entonces me costaba decir que no a la gente, pues más aún si se trataba de dios. Estuve al menos un par de años, con ese temor. Y por las noches, cuando aún rezaba siempre le decía a dios, que por favor no me llamara para ser monja.

Por eso al leer el comentario, me vino a la cabeza eso y la verdad es que hasta estuve pensando si podía tener alguna relación. Pero no, no creo yo que dios me llamara de esa manera andando desnuda por unos bosques. Y la verdad ya llegado a este punto de la vida no veo yo a dios presentándose e invitándome a que me ponga los hábitos.