No se si en bueno o no, pero cada vez adoptamos más costumbres de otros países distintos al nuestro.
Esta noche a eso de las nueve y media llamaron a mi puerta, y me sorprendieron un grupo de niños disfrazados de fantasmas, brujas, vampiros, etc. que me pedían caramelos. Era la primera vez que vivía esta escena, que tantas veces habré visto en películas o series de televisión extranjeras. No suelo tener caramelos, les di un par de paquetes de chicles que era lo único que tenía. Claro, no esperaba que pasara esto si no hubiera preparado, como tantas veces he visto, un gran bol de caramelos para darles.

Quizás sea porque aquí en la costa hay tantas personas viviendo, que son de tantos países diferentes, que ya pues liamos unas costumbres con otras. Yo nunca he celebrado halloween, la verdad es que no me llama mucho la atención. No me ha gustado nunca disfrazarme, ni siquiera de niña. Aunque, creo que para ello ya están los carnavales. Pero, para los que les gusten ahora se puede decir que ya tienen dos ocasiones para ello.
No puedo estar en contra de que unos niños se pongan unos disfraces y se vayan a la calle a pedir caramelos no hacen nada malo.
Pero, si que pienso que puede ser una pena el hecho de que cada vez más hacemos cosas ajenas a nosotros y no las propias costumbres de nuestro país, que las estamos olvidando.