Esperar, esperar y esperar...
Estoy esperando el autobús, hoy parece que se retrasa más de la cuenta. No llevo mi mp3, que fallo no cogerlo, las bullas de las mañanas. Tampoco he echado ningún libro para leer. Jo! Me aburro. Y entonces, mi cabeza empieza a cavilar:
Nos pasamos más de media vida esperando o al menos eso creo que me pasa a mí.
Esperar a que llegue el autobús, esperar a tus amigos que ese día se retrasan (a veces, también te retrasas tú, claro), esperar a esa persona que viene a recogerte en coche, o esperar en el coche a esa persona que vas a recoger.
Esperar mientras ahorras para comprarte aquello que se te antojó. Yo ahora mismo espero para poder comprarme una cámara digital, es el último de mis antojos y quiero probar a ver si me aficiono a la fotografía, algo que siempre llamó mucho mi atención.
Esperar a terminar la carrera, para esperar a encontrar un trabajo medio en condiciones y asi poder tener ya de verdad una independencia económica y poder por ejemplo viajar, cosa que ahora no puedo permitirme.
Esperar a poder tener coche, para así no tener que esperar el autobús. Esperar en el coche tras otros coches en las caravanas que se forman a las horas de entrada o salida de trabajos.
Esperar en las colas del banco, del supermercado, de cualquier lugar donde tengas que ir a recoger un papel o entregarlo.
Esperar en los pasillos a que llegue el profesor a clase, que como ese día no halla nadie conocido a tu alrededor para poder charlar seguro que tarda el doble que de constumbre.
Esperar a que termine la clase, porque estas que te caes de sueño, por el aburrimiento o porque tienes un hambre que ya no sabes como ponerte para que no te vaya a sonar la barriga más de la cuenta.
Esperar a que estrenen la película que quieres ver.
Esperar a que todo el mundo se vaya y tu te quedes sola en casa para poder estar tranquila y hacer lo que te plazca sin preocuparte por molestar. Esperar a que llegue alguien a casa porque estas harta de estar sola, y estas que te subes por las paredes como no veas a un ser humano para poder cruzar palabras.

Esperar a que llegue ese amor, el amor que todos deseamos. Ese que es verdaderamente el tuyo y que te durará toda una vida.
Esperar ese día especial (porque sale un poco de la montonía de los otros) que quedastes para hacer algo o para ir algún lugar.
Esperar, esperar y esperar. A veces me pregunto ¿y esperar a qué? ¿para qué? ¿Tan solo me siento a esperar? ¿A esperar a que llegue, a que pase? ¿Se puede hacer algo para no tener que esperar?
Mejor dejarlo que empiezo a desesperar.

Oh! Mira ya esta ahí el autobús, al menos esto ya llegó.
Cago en tó dijo
Totalmente de acuerdo. El día que exista algo parecido al teletransporte, el mundo entero será más feliz.
Por el momento, si Mahoma no va a la montaña, quizás la montaña pueda ir a Mahoma. Es decir, si no podemos teletransportanos para ir a la escuela o al trabajo, quizás se puedan fomentar mecanismos que hagan viable el tele-estudio o el tele-trabajo.
Con la masividad de los medios de transporte públicos, creo que es la única salida que nos queda.
30 Octubre 2006 | 06:02 PM