Esta mañana como cualquier martes fui a coger el tren, lo único que variaba era que llovía.
Cuando llegué a la estación me extrañó que todas las máquinas de billetes estuvieran fuera de servicio y que hubiese una cola enorme de personas en la taquilla. Y menos mal, porque si no cojo el tren como si nada y no me hubiera percatado de que había un problema, y es que el tren no llegaba hoy hasta donde yo tengo que ir
No hay tren pues corriendo a coger el autobús, tarda más pero como había quedado con una amiga media hora antes de clase para desayunar, aún tenía tiempo. Pero eso si las paradas de autobuses para mi destino estaban un poco alejadas de donde estaba no podía perder el tiempo. No conozco mucho la zona y tiré por una calle que creí iría directamente pero no, la calle terminó y no llegué donde quería. Así que empecé a dar vueltas hasta que por fin me orienté de nuevo, pero ya si que se hizo tarde. Con la lluvia y la cantidad de coches que hoy había, el autobús tardaría más de tres cuartos de horas en llegar y luego yo llegar a la facultad.
Solo tenía una clase y al profesor no le gusta que la gente llegue tarde, nos dijo que si la puerta estaba cerrada que no entráramos pues interrumpíamos la clase.
Así que nada hoy sin clase.
Como había parado de llover y estaba muy cerca de la playa decidí dar un paseo. La verdad es que todo estaba tan bonito, a mi me gusta la lluvia y los días grises me parecen muy especiales. Como aquí casi siempre hay sol.
Pasé por un parque, no había nadie, era solo para mí. Me quedé observando un rato las gotitas de lluvia que caían tan lenta y tranquilamente de las hojas de los árboles.

Seguí mi paseo y llegué hasta la playa, que linda que estaba. El mar estaba en calma, no había prácticamente olas y su color era plateado como si fuese un gran espejo reflejando el gris del cielo. Que pena no tener a mano una cámara de fotos, lo único que esta mañana de verdad lamenté.
Seguí por el paseo marítimo andando lentamente no quería llegar al final, estaba de verás disfrutando, la playa mi música en el mp3, no podría expresarlo bien con palabras.
Luego se puso a llover y bien, seguí mi camino bajo el paraguas.
Llegué al final así que subí hasta la parada del bus y lo cogí para volver a casa. Llegué con todos los pantalones y zapatos mojados pero con una tranquilidad y sosiego…
Desayuné pues no lo había hecho y luego me puse a estudiar un rato, por sentir que no desaprovechaba la mañana, y creo que ya hacía tiempo que no estudiaba con la mente tan despejada.
Y lo he comprobado hoy, no hay nada mejor para relajarse que un buen paseo por la mañana. Que pena no tener tiempo para hacerlo diariamente.