Ya llegó el otoño, se empiezan a caer las hojas de los árboles, los días son cada vez más cortos, empieza a hacer un poco de frío y te vas poniendo mangas largas. Las clases empezaron de nuevo como cada año y te metes poco a poco en la monotonía cotidiana, tan odiada o deseada.
Atrás quedaron los largos días de verano, el calor, los baños en el mar…
El otoño es una de las estaciones más tristes. Pero con ello no conlleva que no me guste, para mi es todo lo contrario. Me gusta el otoño. Aún siendo triste, pues la tristeza también puede resultar bella.
Ahora es cuando cambio los baños en el mar por largos paseos por el campo que está maravilloso, a veces te encuentras grandes alfombras de hojas secas que al pisarlas hacen ese ruido tan característico y entrañable.
Me encantan las primeras lluvias y el olor que desprende la tierra con ellas. Y tomar el sol ahora me resulta una delicia pues no quema como en los meses de verano.
Las veladas con amigos se hacen en las casas de campo junto a una gran chimenea y preparando las magnificas barbacoas, pues en este tiempo apetece comer mejor.
Me embelesa el color dorado que desprenden los paisajes en otoño.
Y un paseo por al Alameda de mi pueblo puede resultar un regalo para los sentidos
hermosas fotos, me fascina el otoño, nos permite conectarnos mas con nuestro interior.