"LAS NUEVE REVELACIONES"
Hace poco me leí “Las Nueve Revelaciones” de James Redfield. El libro trata la historia de un antiguo manuscrito, en el que se encuentran nueve revelaciones que cambiaran la forma de pensar del hombre. El manuscrito está escondido en la selva peruana y un grupo de personas intentan encontrar las revelaciones, aunque para ello les supone un gran esfuerzo y muchos riesgos.
A mí en particular el principio del libro me gustó, me hizo engancharme. Pero luego es verdad que me aburrió un poco. El libro me lo recomendó una persona y en general me lo imaginé mejor.
A pesar de ello, la primera de las revelaciones si me hizo pensar, esta habla de las coincidencias o casualidades de la vida.
¿Has tenido alguna vez una corazonada o una intuición respecto a algo que querías hacer, respecto a un determinado rumbo que deseabas tomar en tú vida? ¿Y te preguntaste cómo te sería posible conseguirlo? Y después, cuando ya te habías medio olvidado de ello y te interesabas por otras cosas, ¿te encontraste de súbito con alguien, o leíste algo, o fuiste a alguna parte que te brindó la mismísima oportunidad que habías imaginado?
“Bien –(…) tales coincidencias se producen cada vez con más frecuencia, y cuando ello ocurre tenemos la sensación de que son cosas situadas más allá de lo que podría considerarse mera casualidad; entendemos que son elementos del destino, como si nuestras vidas hubieran sido guiadas por alguna fuerza inexplicable. La experiencia produce una impresión de misterio y excitación y, como resultado, nos sentimos más vivos.
Pensé si eso era cierto. A todos alguna vez nos ha pasado, hemos experimentado alguna que otra coincidencia a lo largo de nuestra vida. Y alguna que otra vez también me he planteado si esa coincidencia era mera casualidad o el destino.
Estar en ese lugar determinado a la hora justa en la que encontramos a alguien, en la que vimos algo, o… pasó algo que luego cambió muchas cosas; o no acudir a donde tuvimos que estar, no ver a ese alguien esperado. Quizás todo hubiese ido diferente.
¿Es el destino el que nos depara todo? ¿Todo lo que tiene que pasar está ya de alguna manera determinado? O no, ¿podemos con cualquier pequeñez hacer que la vida de un inesperado cambio?
Difícil cuestión.
Yo no creo en el destino, no creo que nada esté escrito antes de que se haga, de que ocurra, de que pase…

Como dice la frase de Ambrose Bierce: “ El destino es una disculpa para el fracaso.”Todo se escribe en el transcurso de los días, horas, minutos, segundos. Porque todo cuenta.
Si creo en las coincidencias y que si algo ocurre es por alguna razón. Podemos cambiarlo todo en cualquier momento si queremos o también dejarlo tal cual está. Pero si pasa algo, algo inesperado, algo que llame nuestra atención de forma casual ¿no deberíamos parar y pensar por qué?, ¿Por qué pasa, por qué ahora?
No obstante, no todo tiene que tener un porque. Simplemente es el momento oportuno, el lugar adecuado, la persona determinada…
trini dijo
El verano pasado leí el libro y al principio me entusiasmé bastante, me hacía reflexionar y me daba cuenta de muchas cosas q antes aún teniéndolas cerca no las veía. Despues hubo muchas páginas q no les encontraba sentido y me parecian una novela para entretener, pues los acontecimientos, sobre todo en las últimas revelaciones, iban demasiado rápido. De todas formas el libro me gustó mucho y quiero volver a leerlo despacito.
En lo referente al destino, la frase de Ambrose podría servirnos en muchas ocasiones, pero como tú dices todo debería de tener un porqué. Yo siempre q puedo asisto a una reunión en la q hablamos de muchos temas y hacemos meditación guiada y el mensaje más importante q yo recibo es q nosotros somos nuestros propios maestros y q las respuestas a todo estan en nuestro interior. Solo basta con dedicar todos los días un tiempo a nosotros mismos.
22 Enero 2007 | 08:31 PM