Y ahora ya no puedo volar.
Ya nunca será lo mismo, ¿verdad? – dije antes de marcharme.
Ella negó con la cabeza. Cerré poco a poco la puerta y no volví nunca más a entrar.
Luego todo cambió.
Antes veía cosas que ahora no veo.
Estuve en sitios a los que jamás podré volver, aún estando físicamente en ellos.
Creé cosas que se fueron desvaneciendo en la nada.
Dominaba el tiempo, había noche estando el sol fuera, y día con la luz de la luna.
Podía dar vida a cualquier cosa y transformarla en lo que quería, ahora ya no porque las cosas simplemente solo son lo que son.
Antes veía las cosas con otros ojos, con ojos que tenían quizás más ilusión pero menos sabiduría.
Antes volaba y ahora ya no puedo volar.
Pero aún guardo un poco de polvo de hada. Para cuando llegue el momento que pueda hacerme falta, despliegue mis alas y vuele. Bonito sería que fuera para poder hacer que otro alze su vuelo.