Jet estaba leyendo una revista sobre su cama cuando de repente su ordenador, que estaba en el escritorio al lado de su cama, empezó a hacer un ruido raro. Él se sobresaltó y soltó la revista en el suelo se levantó de la cama y se acercó muy cuidadosamente al ordenador. Y en ese mismo momento el ordenador se encendió solo. Jet se quedó totalmente paralizado, su mente en ese momento no pudo reaccionar. Y mientras el ordenador, el solito, se metió en el correo de Internet. Y en la pantalla se empezó a ver como se escribían solas las palabras: Esto no es un sueño, Jet tienes que ayudarme a salir de aquí. Jet no podía creer lo que estaba viendo. Estaba allí de pie enfrente del ordenador sin moverse, cuando sonó el teléfono, entonces el ordenador se apagó. Jet aun sin entender bien lo que había ocurrido fue al salón y cogió el teléfono. Al otro lado del teléfono contestaba Mamunia, una amiga. Jet no se atrevió a decirle lo que le había ocurrido por temor a que pensara que estaba loco. Así que se comportó como si no hubiera pasado nada y quedó con ella para cenar a las nueve de la noche. Cuando colgó el aparato Jet no se atrevió volver al dormitorio y se quedó en el salón, encendió la tele y se echó en el sofá. En la tele no había nada más que series de las cuales Jet no podía soportar. Así que apagó la tele y puso un poco de música. Y se echó nuevamente al sofá. Miró el reloj de pared que tenia justo enfrente de él, tan solo eran las seis de la tarde. Que tarde más larga se le estaba haciendo... cuando de repente se volvió a sobresaltar cuando la música se paró de repente. Y una voz totalmente desconocida para él empezó a sonar por todo el salón procedente del equipo de música, una voz que decia con palabras entrecortadas: Esto no es un sueño, Jet tienes que ayudarme a salir de aquí. Él ya sabía que no era un sueño lo que ocurría en aquel momento. Ahora Jet se había asustado de verdad, su corazón latía tan rápido que creía que se le iba a salir por la boca. Estaba sentado en el sofá tenía una mano sobre el corazón y otra tapándose la boca. ¿Qué era aquello? Se preguntaba. Miró hacia el equipo de música y se sobresaltó aun más cuando vio que el equipo de música no estaba enchufado y la música seguía sonando. Se levantó y corrió hacía la cocina cerrando la puerta y se apoyó sobre ella para sujetarla. Pero sus temores no terminaron, todos los electrodomesticos de la cocina empezaron a funcionar a la vez sin estar siquiera enchufados. No podía creer lo que veía. Abrió la puerta y gritó con toda su fuerza, una y otra vez, quería salir de aquella casa.volvió al salón y también allí estaban todos los electrodomésticos funcionando el ventilador, el equipo de música, la tele, el dvd, y todas las luces encendidas. Entró el dormitorio donde estaba el ordenador y vio que no paraba de escribir una y otra vez lo mismo. Jet se armó de valor y se sentó frente al ordenador y escribió: ¿quién eres? ¿Qué quieres? El ordenador le respondió con las palabras escritas él la pantalla: no lo entiendes soy, tu, tú eres el que me quieres. Jet no entendía nada.
A la nueve de la noche Mamunia se retocaba mirándose en el espejo del baño, sabia perfectamente que su belleza física no era su fuerte, pero ella con esmero conseguía sacar partido resaltando sus encantos y escondiendo sus defectos bajo el maquillaje. Y después de un largo rato maquillándose quedó satisfecha de su trabajo. Cogió de la repisa de al lado del espejo un frasco de perfume y se puso unas gotas en el cuello, en las muñecas y en el escote. Salió del baño y miró el reloj del salón eran las nueve y cuarto pasadas, se extrañó de que no hubiera llegado aún. Pero pensó que el tráfico debiera ser muy denso y decidió esperar tomando una copa de brandy, sentada y escuchando su disco favorito de Frank Sinatra. Las canciones empezaron a pasar una a una, y ella ya había vuelto a llenar su copa. El disco se terminó y con él ella terminó su tercera copa. Miró el reloj por enésima vez eran las diez y cuarto. Así que decidió llamarle por teléfono, pero el no lo cogió. Mamunia se echó otra copa de brandy, sabía que estaba bebiendo demasiado pero cuando estaba preocupada no podía controlarse todavía bien, aunque su terapia iba realmente bien. ¿Dónde estaba? El no se retrasa nunca y sabía que tampoco la hubiese dejado plantada y también sabía que si le hubiese ocurrido o surgido algo le habría llamado. Las horas empezaron a pasar y la botella empezó a bajar, hasta quedar totalmente vacía. Ella estaba borracha y no paraba de llorar, sin el todo lo que había hecho para recuperarse no tenía sentido. Y así echada sobre el sillón se quedó dormida.
A eso de las cinco de la mañana se despertó estaba mareada y tenía un gran dolor de cabeza, quiso echarse otra copa pero ya no quedaba más y no tenía nada más de alcohol en toda la casa, él se lo había prohibido totalmente, pero ella había comprado esa botella para invitarlo después de cenar a casa, al acordarse de eso volvió a llorar. Pero a los pocos segundos paró se había quedado paralizada. Una luz muy brillante entraba en el salón a través del balcón ella se asomó y no pudo contenerse gritar cuando vio al otro lado del cristal a Jet suspendido en el aire. Ella retrocedió poco a poco sin dejar de mirar, pero tropezó con el revistero que tenía junto al sillón y calló hacia atrás dándose en la nuca con el pico de la mesa. Murió en el acto.
A las nueve de la noche Jet llegaba a la casa de Mamunia, estaba deseando verla y contarle el sueño que había tenido. Ella había progresado mucho en los últimos meses y quería sin duda casarse con ella una vez terminada la sección, sabía que le quedaba poco de terapia y estaba decidido ha pedirle que se casara con ella esa misma noche. Llamó a la puerta pero no hubo contestación ni la abría, volvió a llamar pero no paso nada, se alarmó. La llamó desde fuera:
-Mamu soy yo ¿te pasa algo?- pero no obtuvo respuesta alguna. Llamó a la vecina, le preguntó que si la había visto. Pero, Helen, la vecina, respondió negativamente. Le dijo que no la había sentido en toda la tarde. Él le dijo que quedó con ella, y que estaba preocupado porque ella nunca faltaba a una sita sin avisar con antelación. Le pidió las llaves por temor que le hubiera ocurrido algo. La vecina le entregó las llaves, él abrió la puerta de la casa de Mamunia, y una vez dentro volvió a llamarla. Pero tampoco esta vez hubo contestación. Encendió la luz de la entrada, y avanzó por el pasillo, Helen iba detrás de él. Mientras avanzaba por el pasillo pudo ver que la luz del salón estaba encendida y eso le alarmó. Entraron en el salón, Jet se quedó petrificado y Helen, dio un grito. Mamunia yacía en el suelo. Helen corrió a ver a Mamunia y pidió a Jet que llamara a una ambulancia. Jet llamó a la ambulancia que en poco tiempo llegó.
Cuando el médico y el conductor de la ambulancia llegaron y vieron la botella de brandy sobre la mesa diagnosticaron que estaba en coma etílico. Pero Jet sabia que ella había llegado a beber mucho más y que por eso no iba a caer en coma.
Una vez en el hospital Jet no daba crédito a la ocurrido, una vez que le reconocieron dijeron que mamunia tenía una traumatología en el casco encefálico, no que había sido causado por un fuerte porrazo en la nuca. Estuvo toda la noche en el hospital esperando respuesta, hasta que a las cinco de la mañana Mamunia fallecía. Entonces supo que lo ocurrido no era un sueño y que él había matado a Mamunia, él y el ordenador. Corrió a su casa y una vez llegó tiró el ordenador al suelo y empezó a darle patadas hasta romperlo, Luego en el salón cogió una botella de whisqui y se la bebió, llorando y lamentando lo ocurrido.
A la mañana siguiente cuando la limpiadora de Jet llegó a la casa se encontró a Jet muerto sobre el ordenador.
Una vez le hicieron la autopsia la doctora forense dijo que Jet había fallecido a eso de las seis de la tarde del día anterior por ninguna causa en especial, dictaminó muerte natural.
Helen, la vecina de Mamunia no se explica lo ocurrido, ella sabía perfectamente que Jet había estado en la casa a las nueve. Aún a sí los médicos forenses aseguran que Jet murió mucho antes.
Mamunia y Jet están enterrados en el cementerio de Bujel.