“Hoy el mundo ha dao otra vuelta, pero nadie me ha avisao. Hoy el tiempo me ha pillao con un lio en la cabeza, tirao en la cama, con ganas de nada. Hoy el tiempo se ha parao en la hora que no era”
Hay veces en las que una se siente así y en realidad se desconoce la razón, puesto que no hay nada realmente que haga que estés mal.
Puede que sea el tiempo, que de nuevo es gris y no te deje plenamente lucir.
Y paseas.
Paseas, para ver si al salir del ámbito de siempre descubres algo nuevo o algo que simplemente te distraiga.
Y en la acera te sientas. Te sientas a esperar la primavera. Primavera que no llega.
Unos niños juegan al balón, donde tantas veces antes jugaste tú. Un hombre mayor les regaña, porque hacen mucho ruido. Luego se quejan de que los niños de hoy en día ya no juegan en la calle. Todo es igual que siempre, o al menos a ti te lo parece.
Hoy estas de vuelta, de vuelta de todo, de vuelta de nada. Tan joven y de vuelta.
Y… ¿por qué? Te preguntas. Pues quizás sea porque no sabes ni siquiera lo que quieres o simplemente porque te da miedo ser feliz o encontrarte satisfecha. Porque después…después ¿qué?
Y es cuando te das cuenta que lo que te gusta es la búsqueda, el camino. Ya que es lo divertido. Y que cuanto más pérdida estás más cosas debes esperar.
Así que… ¿quién sabe? quizás sea este sea tú estado ideal y ni siquiera lo sabes.
Ayer lunes, después de un fin de semana más bien tristón y aburrido porque el universo entero se puso de acuerdo para que yo no saliese a ningún sitio, con las ganas de salir que tengo últimamente. Y es que todo se tuvo que rodear para ello, en un principio el fin de semana lo pasaría con mi hermana y mi padre que venían a visitarme. Así que por ello no hice otros planes, pero a última hora por cosas que pasan el coche estaba algo regular y mi padre no se atrevió a meterlo en carretera sin que antes lo vieran.
El grupo de amigos resultó estar dispersado. Una andaba de viaje con la familia, llevaba toda la semana por ahí y hasta el lunes no tendríamos su presencia, así que ella descartada. Otras de mis amigas eligió precisamente este fin de semana para visitar su familia y cuando la llamé me dijo que estaba por el pueblo, (jo! mira que casi nunca coincidimos para ir los mismos días para allá). La tercera del grupo de amigas sigue estudiando para un examen y no la quise molestar. Mis compañeros de clase de casa rural, a la que yo dije que no iría porque como venían a verme…En fin, que me quedé en casa. Al final no estuvo tan mal siempre encuentras algo que hacer, de hecho me faltó tiempo y dejé cosas a medio hacer.
Y llegó el lunes, para bien o para mal, quien sabe. De camino a la facultad, en el cercanías iba escuchando música en el mp3, como de costumbre. No oía nada en particular sino canciones sueltas, que a veces ni siquiera recuerdo a verlas metido ahí. Y es que a veces no me puedo terminar de creer que en ese minúsculo aparatito le quepan tantas y tantas canciones. Por eso me sorprendí cuando empezó la canción “Senza Fine”, lo que hizo que me separara de mis ensoñaciones y viniera a mi cabeza la escena de la película “MI VIDA SIN MI”, en la que sonando esta canción de fondo todos se ponen a bailar mientras compran en un supermercado.
Dejé de mirar por la ventanilla y de repente todas las personas del vagón en el que me encontraba, estaban bailando al son de la misma canción que se escuchaba por todo el vagón, pues me quité los auriculares cuando vi aquello. Si no me quedé con la boca abierta poco me faltó al ver que bailaban desde el niño hasta el anciano de mi lado. Todos de pie e incluso algunos, los más osados, daban saltitos de valet por el pasillo. En la zona más ancha, entre las puertas de salido o entrada al tren, dos parejas agarradas se movían acompasadas con las notas de la canción.
-DIN DON DIN, próxima parada “La Colina” dijo la voz de la mujer que grabó todas las paradas que realiza el tren.
Y de repente ya nadie bailaba, todos estaban de nuevo sentados o de pie pero quietos. Excepto los que andaban hacia la puertas para bajar en la parada anunciada.
Y yo volví a mirar por la ventanilla. Sorprendida por mi imaginación que había puesto a bailar a todo un vagón de tren. Y me alegré, porque creí que ya no era capaz de eso, y es que con los años se pierda tanto la imaginación. Cuando era una niña recuerdo que podía convertir cualquier cosa en lo que quisiera, para adaptarlas a mis juegos. Cosa que ya es un poco más difícil, pues cada vez me cuesta más imaginar hasta lo imaginable.
Aquí os dejo un poco de la canción y el trailer de la película, que recomiendo a todo el que no la halla visto, es triste, bastante triste, pero son de esas que luego te hacen pensar y reflexionar y en este caso sobre la vida.
31 de enero, último día del primer mes del año. Que ya despedimos. Se fue enero del 2007. Y es que el tiempo no lo podemos detener.
Un enero de 1982 vine al mundo, hace ya 25 años que se dicen pronto. Y no se porque pero cada año que cumplo el tiempo parece correr más. Se pasan los años y casi no me doy cuenta, aún no me acostumbré a tener 24 cuando ahora tengo que decir 25. Y me equivoco, hoy me preguntaron la edad y dije 24, luego tuve que rectificar.
Cuando era pequeña, los años eran larguísimos, esperar mi cumple, se me hacía eterno.
Pero aún así el tiempo es tan relativo, y es que unas horas se te pueden hacer tan largas y otras tan cortas…y a veces, solo dejamos que pase el tiempo sin saber bien el valor que tiene. Pero ¿es tiempo perdido aquel que dejamos simplemente pasar? ¿Quién puede juzgar eso? Porque yo no. Y creo que en ocasiones hasta lo necesito, dejar que pasen los minutos sin hacer nada, descansar de todo; o por aburrimiento, en esos días que estas tan apático y que solo te apetece simplemente estar viendo pasar el tiempo.
Ahora no voy a clases, ya las cortaron para los exámenes. Antes, los primeros años en la universidad, estos días me parecían maravillosos. Sin embargo, ahora los aborrezco. Y es que me aburro tanto… si ya se que debo estudiar y lo hago pero no todo el día, para que decir lo contrario. Creo que si llego a estudiar seis horas estos días, de los que no voy a clase, es un día bastante provechoso. El resto del día pues bueno, hago de todo pero muchas veces solo dejo que pase el tiempo. Y es que si salgo por ahí, que lo hago pero poco, me siento culpable y eso si encuentras a alguien pues casi todos ahora están como yo, estudiando. Y con todo me pasa igual, si me pongo a leer, si veo la tele…En fin, que estoy harte de estos días y eso que aún me quedan dos semanas igual.
Pensando ahora en el paso del tiempo, se me viene una canción que cantaba cuando estaba en el colegio y que dice:
Pasan y pasan lo días
vuelan y vuelan las horas
y el mañana que soñaste
ya se convirtió en ayer
pero el mañana que sueñas
ahora es hora de empezarlo
no te rindas
sigue luchando.
(Las canciones del colegio que nunca se te olvidaran, se te olvidan esas cosas que memorizas una y otra vez, pero las canciones que cantabas cuando eras un niño siempre estarán ahí.)
Y antes, quizás, muchas veces la cantaría como un papagayo pero hoy recordándola si tienen significado y muy importante por cierto.
“No te rindas y sigue luchando” Si he llegado hasta aquí, se puede seguir avanzando.
Y el tiempo pasa, y es que hay que dejarlo pasar, todo llega y todo también se irá.
Esta mañana leyendo los e-mails atrasados de mi correo, veo este video que me ha enviado uno de mis amigos.
Me ha emocionado de manera especial.
No digo nada más, pues las imagenes lo dicen todo.
Un chico me dijo una vez que tenía el corazón de piedra, contaba con diecinueve años en aquel entonces y aquellas palabras se me quedaron grabadas.
Por algún tiempo me lo llegue a creer, ¿tan dura me había vuelto con todo, que hasta el corazón se me había hecho una piedra?
El mundo no me había tratado muy bien, me arrebató algo de lo que más quería. Y eso me dañó. Yo para defenderme quizás tomé el camino más fácil, no dejar pasar a nadie a mi interior. Todo era mucho mejor si queda en la superficie.
Pero el tiempo pasa, y yo no era tan dura como me hacía ver. Aunque no quisiera, sin darme cuenta hubo quienes poco a poco, llegaron a mí. Tampoco podía renegar de mi misma, nunca me gustó lo superficial. Pero claro, no puedo negar que con ello también hubo dolor.
Y ahora sé que mi corazón no es de piedra, sino de cristal. Sí, así es.
Corazón de cristal, como dice una canción de Jorge Drexler.
"Corazón de cristal
Que no he visto dos veces brillar
De una misma manera"
"Corazón de cristal
Corazón de quimera."
"Tanto, tanto, tanto andar
Tanto, tanto andar sin un destino
Tanto desatino
Pero el tiempo pasa
Y el dolor también te enseña el camino.
Y es que no es más que un frágil y eterno aprendiz.
Hoy en clase me aburría, como muchas veces, y mientras la pizarra se llenaba de fórmulas y números, mi mente empezó a divagar.
Me dio por pensar en las palabras, si en las palabras. Más exactamente en el sonido que se produce cuando las pronunciamos.
Hay muchas palabras que si las decimos, su pronunciación nos puede recordar en sí el propio significado de la palabra.
Por ejemplo:
TUMBA, al escucharla te trasmite ya de por si algo profundo, tiene también algo de tenebroso, de oscuro.
Con PROFUNDO, pasa igual mientras la dices te vas adentrando poco a poco en lo hondo de su significado.
Otra un poco más alegre, BURBUJA parece como si al pronunciarla se te llenara de burbujas la boca, y al decirla te recuerda al sonido de un burbujeo. De hecho como la repitas mucho empezaran a salirte pompas de la boca.
Mira de ahí sale otra POMPAS, no la acabas de decir y ya las explotas.
SUAVE, SEDOSO es como si las tocaras. De por si transmiten como tranquilidad, diría yo.
CIRCUITOS, uff esta asusta y es que casi da calambre.
METÁLICO cada sílaba que se pronuncia parece el sonido del clip, clip que se produce cuando golpeamos dos barritas de metal.
Y con la R es curioso pero casi todas las palabras sugieren cosas más bien molestas. Será por lo de arrrrr, como: RUIDO, RONQUIDO.
RASPOSO.
Bueno, la hora de clase terminó y yo pues deje de divagar. Aterricé de nuevo en la tierra y está de nuevo volvió a girar.
Y es que… ¡lo que hace la mente!, te puedes entretener pensando cualquier cosa. Te puedes trasladar a miles de sitios o hacer que todo lo que te rodee en ese momento desaparezca.
Porque, en serio, mientras pensaba en esto en clase habría unas 25 personas; pues yo estuve al menos veinte minutos absolutamente sola conmigo. Para mí fue como si todos hubieran desaparecido durante ese tiempo.
Curioso el poder de la mente.
Con respecto a lo de las palabras seguro que ahora estaré pensando en ello unos días, y empezaré a dar vueltas y vueltas en mi cabezas a todo tipo de palabra a ver como suenan.
No se si en bueno o no, pero cada vez adoptamos más costumbres de otros países distintos al nuestro.
Esta noche a eso de las nueve y media llamaron a mi puerta, y me sorprendieron un grupo de niños disfrazados de fantasmas, brujas, vampiros, etc. que me pedían caramelos. Era la primera vez que vivía esta escena, que tantas veces habré visto en películas o series de televisión extranjeras. No suelo tener caramelos, les di un par de paquetes de chicles que era lo único que tenía. Claro, no esperaba que pasara esto si no hubiera preparado, como tantas veces he visto, un gran bol de caramelos para darles.
Quizás sea porque aquí en la costa hay tantas personas viviendo, que son de tantos países diferentes, que ya pues liamos unas costumbres con otras. Yo nunca he celebrado halloween, la verdad es que no me llama mucho la atención. No me ha gustado nunca disfrazarme, ni siquiera de niña. Aunque, creo que para ello ya están los carnavales. Pero, para los que les gusten ahora se puede decir que ya tienen dos ocasiones para ello.
No puedo estar en contra de que unos niños se pongan unos disfraces y se vayan a la calle a pedir caramelos no hacen nada malo.
Pero, si que pienso que puede ser una pena el hecho de que cada vez más hacemos cosas ajenas a nosotros y no las propias costumbres de nuestro país, que las estamos olvidando.
Estoy esperando el autobús, hoy parece que se retrasa más de la cuenta. No llevo mi mp3, que fallo no cogerlo, las bullas de las mañanas. Tampoco he echado ningún libro para leer. Jo! Me aburro. Y entonces, mi cabeza empieza a cavilar:
Nos pasamos más de media vida esperando o al menos eso creo que me pasa a mí.
Esperar a que llegue el autobús, esperar a tus amigos que ese día se retrasan (a veces, también te retrasas tú, claro), esperar a esa persona que viene a recogerte en coche, o esperar en el coche a esa persona que vas a recoger.
Esperar mientras ahorras para comprarte aquello que se te antojó. Yo ahora mismo espero para poder comprarme una cámara digital, es el último de mis antojos y quiero probar a ver si me aficiono a la fotografía, algo que siempre llamó mucho mi atención.
Esperar a terminar la carrera, para esperar a encontrar un trabajo medio en condiciones y asi poder tener ya de verdad una independencia económica y poder por ejemplo viajar, cosa que ahora no puedo permitirme.
Esperar a poder tener coche, para así no tener que esperar el autobús. Esperar en el coche tras otros coches en las caravanas que se forman a las horas de entrada o salida de trabajos.
Esperar en las colas del banco, del supermercado, de cualquier lugar donde tengas que ir a recoger un papel o entregarlo.
Esperar en los pasillos a que llegue el profesor a clase, que como ese día no halla nadie conocido a tu alrededor para poder charlar seguro que tarda el doble que de constumbre.
Esperar a que termine la clase, porque estas que te caes de sueño, por el aburrimiento o porque tienes un hambre que ya no sabes como ponerte para que no te vaya a sonar la barriga más de la cuenta.
Esperar a que estrenen la película que quieres ver.
Esperar a que todo el mundo se vaya y tu te quedes sola en casa para poder estar tranquila y hacer lo que te plazca sin preocuparte por molestar. Esperar a que llegue alguien a casa porque estas harta de estar sola, y estas que te subes por las paredes como no veas a un ser humano para poder cruzar palabras.
Esperar a que llegue ese amor, el amor que todos deseamos. Ese que es verdaderamente el tuyo y que te durará toda una vida.
Esperar ese día especial (porque sale un poco de la montonía de los otros) que quedastes para hacer algo o para ir algún lugar.
Esperar, esperar y esperar. A veces me pregunto ¿y esperar a qué? ¿para qué? ¿Tan solo me siento a esperar? ¿A esperar a que llegue, a que pase? ¿Se puede hacer algo para no tener que esperar?
Mejor dejarlo que empiezo a desesperar. Oh! Mira ya esta ahí el autobús, al menos esto ya llegó.
Esto es un cachito de mí. Sentimientos, pensamientos, historias que surgen en mi cabeza,experiencias…bueno, siempre que me de por escribir.
Me gusta leer, la música, la naturaleza, viajar, escuchar y aprender cada día un poquito más.