Hoy en clase me aburría, como muchas veces, y mientras la pizarra se llenaba de fórmulas y números, mi mente empezó a divagar.
Me dio por pensar en las palabras, si en las palabras. Más exactamente en el sonido que se produce cuando las pronunciamos.
Hay muchas palabras que si las decimos, su pronunciación nos puede recordar en sí el propio significado de la palabra.
Por ejemplo:
TUMBA, al escucharla te trasmite ya de por si algo profundo, tiene también algo de tenebroso, de oscuro.
Con PROFUNDO, pasa igual mientras la dices te vas adentrando poco a poco en lo hondo de su significado.
Otra un poco más alegre, BURBUJA parece como si al pronunciarla se te llenara de burbujas la boca, y al decirla te recuerda al sonido de un burbujeo. De hecho como la repitas mucho empezaran a salirte pompas de la boca.
Mira de ahí sale otra POMPAS, no la acabas de decir y ya las explotas.
SUAVE, SEDOSO es como si las tocaras. De por si transmiten como tranquilidad, diría yo.
CIRCUITOS, uff esta asusta y es que casi da calambre.
METÁLICO cada sílaba que se pronuncia parece el sonido del clip, clip que se produce cuando golpeamos dos barritas de metal.
Y con la R es curioso pero casi todas las palabras sugieren cosas más bien molestas. Será por lo de arrrrr, como:
RUIDO, RONQUIDO.
RASPOSO.
Bueno, la hora de clase terminó y yo pues deje de divagar. Aterricé de nuevo en la tierra y está de nuevo volvió a girar.
Y es que… ¡lo que hace la mente!, te puedes entretener pensando cualquier cosa. Te puedes trasladar a miles de sitios o hacer que todo lo que te rodee en ese momento desaparezca.
Porque, en serio, mientras pensaba en esto en clase habría unas 25 personas; pues yo estuve al menos veinte minutos absolutamente sola conmigo. Para mí fue como si todos hubieran desaparecido durante ese tiempo.
Curioso el poder de la mente.
Con respecto a lo de las palabras seguro que ahora estaré pensando en ello unos días, y empezaré a dar vueltas y vueltas en mi cabezas a todo tipo de palabra a ver como suenan.