Publicidad:
La Coctelera

SIN HÉROE NI CIELO

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños - Eleanor Roosevelt

Categoría: de viaje

20 Septiembre 2008

Volver a casa.

Me encanta viajar, salir y perderme durante días por países. Conocer sus ciudades sus gentes, sus costumbres. Hacer amistades nuevas cuando viajas, que normalmente son personas con tus mismas inquietudes y con los que a lo mejor te puedes tirar horas y horas hablando escuchando y contando aventuras vividas por ahí.

Pero lo que casi me reconforta más de esas escapadas es el volver a casa. Porque sabes que siempre hay alguien que te espera. Está tu familia y tus amigos de toda la vida, que a lo mejor no son igual de aventureros que tú pero que siempre han estado ahí para lo bueno y lo malo. Y sobre todo porque te van a escuchar durante un buen rato todas tus aventuras vividas por ahí.

Porque tu madre te espera con tu plato favorito, ya que sabes que has estado sin comer bien durante todo esos días.

Porque tu padre está deseando de preguntarte por los sitios donde has estado qué que tal están económicamente de infraestructuras etc.

Porque tú hermana la peque esta ansiosa por ver lo que le has comprado y porque con tu hermano vas a estar un rato intercambiando opiniones ya que esos viajes los copiaste de él.

En fin el volver siempre reconforta porque afortunadamente hay alguien que está esperando recibirte.

Me alegro de volver a estar por aquí espero esta vez quedarme algo más de tiempo, porque la verdad estaba echando de menos escribir.

servido por sinheroenicielo 2 comentarios compártelo

29 Octubre 2007

Esta noche tuve un sueño

Esta noche tuve un sueño en el que me daban una beca para ir a estudiar inglés durante tres semanas a Nueva York.

Soñé que el 7 de octubre cogía un vuelo que salía rumbo Nueva York, y que después de unas cuantas horas estaba en la ciudad de los rascacielos.

Soñé que me hospedaba en la calle 63th en el lado oeste de la cuidad en una residencia que estaba muy cerca del Central Park.

Soñé que las clases las daba en la séptima avenida con la 33th st. , justo frente al Madison Square Garden.

Soñé que en entre la residencia y la academia de inglés conocí unos cuantos españoles que estaban igual que yo, con la beca. Y que después de clases quedábamos para comer y luego se hacían grupos para ver que cosas visitar. Y que por las noches salíamos por ahí.

Soñé que di largos paseos para conocer zonas como el Soho, Greenwich Village, China Town, por donde también hice varias compras. Soñé que cenaba en un restaurante en Litlle Italy una lasaña.

Soñé que me impresionó ver la zona cero, y el hueco tan grande que han dejado allí las Torres Gemelas. Soñé que en Wall Street un hombre que tropezaba casi caía encima de mí, y que allí la gente maneja un stress que no es normal.

Soñé que comíamos casi siempre comida rápida y que la comprábamos en los delis, sitios donde tienen comidas hechas y que tu te vas sirviendo y luego las pesan y pagas lo que pese.

Soñé que paseé por la quinta avenida, y que me quedaba observando más de un escaparate de ropa, porque eran…difíciles de no parar.

Soñé que me hacia fotos en Central Park, en el jardín dedicado a John Lennon en lo de imagen, en la estatua de Alicia en el país de las maravillas, en la estatua de Balto el perro, en la explanada donde mucha gente jugaba al “frisvi” o a pasarse una pelota de rugby, volaban cometas o simplemente se tendian a tomar el sol, en las canchas donde se juega al baseball, en algunos de los estanques y por muchos de los paseos donde muchísima gente hace footing.

Soñé que el edificio que más me gustó fue el Chrysler, y el más impresionante sin lugar a dudas el Empire State, que se veía casi desde cualquier punto de la isla de Manhattan.

Soñé que dimos un paseo por Brooklyn por ver un mercadillo en el que me compré dos camisetas, que una tarde la pase tranquilamente en la playa de Coney Island.

Soñé que entrábamos en los museos el día que tocaba solo pagar donativo y que por un dólar vimos el Metropolitan, por otro el Museo de historia Natural, lo que mas llama la atención son los dinosaurios, y que el viernes el MOMA era gratis y aunque llenos de gente y rodeado de japoneses haciéndole fotos pude ver las “Señoritas de Avignon” de Picasso.

Soñé que un domingo fui a una misa gospel a Harlen, que diferencia con una de las de aquí.
Soñé que fui al musical de Hairspray, en broadway. Y que luego me deje llevar por todas las luces de Times Square.

Soñé que cogí el ferry a State Island y que a la vuelta me enamoré perdidamente de la ciudad cuando vi el bajo Manhattan con todos sus edificios iluminados que vista, espero nunca olvidarla, igual que la del puente de Brooklyn desde el Pier 17. O la vista que se tiene cruzando el mismo puente de Brooklyn, algo que aunque estés harto de ver en la tele o en fotos cuando lo haces en persona es impresionante.

Soñé que me despedía de la ciudad tomando un vanilla latte en un starbucks cerca de residencia observando la gente que pasaba por la calle y prometiéndole y prometiéndome que debía volver.

Soñé que durante el vuelo de vuelta estaba triste pero a le vez ilusionada por volver y contar a todos esta experiencia única.

Esta mañana cuando me desperté el reloj marcaba la 1 de la tarde, pero el de mi muñeca marcaba las 8 de la mañana y en el suelo la maleta aún por deshacer y muchas de las compras realizadas me dijo que no, que no solo había sido un sueño, que yo había estado allí. Y que solo podía decir:
I love New York City, New York see you soon.

servido por sinheroenicielo 3 comentarios compártelo

3 Octubre 2007

En barco, en elefante, en tren...

Ya decía la canción de los dibujos animados “La vuelta al mundo de willy fog”:

“…para dar la vuelta al mundo
son ochenta días son
ochenta nada más
en barco en elefante en tren…”

Y bueno yo no he dado la vuelta al mundo (ya hubiera querido yo), pero si es verdad que para viajar se necesita algún medio de transporte y yo esta vez he cogido varios.

Empecé el viaje en avión, que seriamos sin él, no nos daría tiempo para ir a ver lo que queremos en poco tiempo, y las vacaciones no nos duran mucho la verdad. Desde mi ciudad viaje en avión hasta Milán, ciudad de encuentro con los compañeros y partida del itinerario que aún nos quedaba por recorrer.
Yo no recordaba viajar en avión, porque lo hice de muy pequeña y hasta este pasado mes de julio no había vuelto a subir en uno. Así que la cosa empezó novedosa, aventura de facturar, esperar colas , embarcar en el avión, empezar a escuchar el italiano ya en el avión, el despegue, ver la tierra desde allí arriba por la ventanilla. Estuvo bien la experiencia no puedo decir que me gustara mucho la sensación de estar tan arriba pero no lo pase mal, pensaba que me iba a resultar peor.
Luego la vuelta también fue en avión, pero la segunda vez ya fue todo más normal como si hubiera estado cogiendo aviones toda mi vida. Además esta la hice acompañada pues tres volvimos juntos de Roma a Madrid, aunque ya luego todos nos volviéramos a separar en la capital.

Para movernos una vez llegados a los países lo que más usábamos era el tren, para eso habíamos comprado el billete de interraíl, aunque luego fue puesto un poco en duda si lo que hicimos fue un interrail u otra cosa…
Viajar en tren no era nuevo casi todo el mundo ha viajado alguna vez en tren aunque hubiera sido un trayecto corto. A mi viajar en tren me encanta, sentarte junto a la ventanilla y ver pasar ante ti el paisaje y las estaciones de los pueblos por los que pasas, observar a la gente que sube y baja en cada estación. Pasear por el pasillo de una punta del tren hasta otra viendo la diferencia de los compartimentos de primera clase con los del resto. Ir a la cafetería o situarte justo al final del tren y ver la sinuosa línea de vía que vas dejando atrás. para mi un viaje en tren resulta algo romántico.
Además nos daba mucho tiempo también a hablar entre nosotros para conocernos, jugar a las cartas, reírnos y respetarnos un poco de silencio de vez en cuando mientras algunos dormíamos, leíamos o simplemente observábamos por la ventanilla.

Para pasar de Italia a Grecia lo hicimos vía marítima y cogimos un ferry. Otra cosa novedosa porque en barco si que no me había subido nunca. El primer ferry que cogimos, digo primero porque luego para movernos entre islas cogeríamos unos cuantos, por eso lo de si al final el viaje resultó ser un interrail o interferry.
Bueno como decía el primero era un ferry bastante grande y bien equipado, pues teníamos piscina, pequeño casino y hasta discoteca, claro que también nos tiramos veinte horas allí y eso amenizó mucho la travesía.
Al llegar la noche en los ferris todo resulta muy curioso, hay mucha gente que no viaja en camarotes, como nosotros pues resulta más caro, claro. Así que el ferry se convierte en una especie de gincana para buscar el mejor sitio para dormir, mucha gente se queda en los lugares interiores donde las butaca, otros echan su saco de dormir en cualquier sitio ya sean pasillos, rellanos de las escaleras o en cubierta haciendo una especia de fuerte con sillas y demás para poder resguardarte algo.
Nosotros en los tres ferris en los que hicimos noche en dos dormimos en butacas, pero en el primero de ellos fuimos a echar el saco en un rellano de escalera que como el suelo estaba enmoquetado resulto ser bastante cómodo, y aunque en principio creí que allí yo no seria incapaz de quedarme dormida me equivoque pues dormí bastante placidamente.
Los ferris entre islas no resultaron ser tan lujosos como el primero y en casi todos, la gente que viajaba como nosotros en plan barato, íbamos en la cubierta sentados en sillas alrededor de una mesa como si en una terraza de bar estuvieras.

Alguna que otra vez también tuvimos que coger algún autobús, pues o no había tren o el tren de esa zona lo cogimos en obras.

Y para que no faltara prácticamente nada en las islas griegas alquilamos, un ciclomotor un quad y un coche para poder movernos libremente y poder ver toda la isla bien.

El elefante no pudimos encontrarlo, habrá que dejarlo para otro viaje.

servido por sinheroenicielo 7 comentarios compártelo

22 Septiembre 2007

Planeando un viaje, ¿quién se viene?

No se como me surgió la idea de hacer un interraíl, escuché esa palabra en una conversación con amigos y se quedó en mi mente y unos días estuvo rondando por ahí, hasta que una tarde me dio por mirar el google y encontré bastantes páginas que trataban de ella. Empecé a investigar un poco, pero cada vez avanzaba en búsqueda y conocimiento me atraía y mucho la idea de realizar un viaje así. Y busqué toda la información que pude y me empapé bien de cómo iba todo el tema.

Luego llegó la hora de dar mi idea a conocer e intentar convencer a alguien para que se viniera conmigo, porque aunque un viaje lo puede realizar uno solo pues me parecía un poco triste y aburrido si no lo compartía con nadie.

A casi todos mis amigos la idea le gustó, les parecía genial, divertido, aventurero y una buena manera de viajar barata. Es verdad que a algunos no les gustó mucho porque preferían hacer cosas más organizadas, pero bueno me alegré mucho de que algunos si cogieran bien la idea. Lo malo llegó cuando vieron que la cosa iba en serio y que seguía para delante con mi idea y empecé a decirles que teníamos que empezar a preparar el viaje., entonces fue cuando la gente se empezó a echar para atrás. Y es que siempre pasa lo mismo las ideas son geniales pero a la hora de realizarlas nadie se atreve. Algunos empezaron a echar la culpa al tiempo, otros al dinero…en fin que terminé aburriéndome de ellos. Pero no de hacer el interraíl, así que decidí buscar gente de otra forma.

En una de las páginas de interrail, vi un espacio dedicado a la búsqueda de compañeros y allí fui a parar y empecé a leer y releer muchos de los viajes que la gente empezaba a preparar. Y al final después de mucho pensar me puse en contacto con algunos de ellos y de ahí surgieron los compañeros.

Cuatro personas sin casi conocerse de nada, de diferentes zonas de la geografía española, con un objetivo en común viajar y conocer mundo, decidieron emprender un viaje juntos.

Cuando dije que me iba con gente que solo conocía de Internet mis amigos me vieron que estaba loca, y en verdad hasta yo misma no terminaba de creer lo que iba a hacer. Pero luego he de decir que en ningún momento me arrepentí de nada, de hecho lo que conseguí fue hacer tres amigos más que será difícil olvidarles.

servido por sinheroenicielo 4 comentarios compártelo

12 Septiembre 2007

ALGO QUE CONTAR

Sé que he estado bastante perdida, hacía meses que no escribía nada por aquí. Pero es que mis días se sucedían uno igual que otro, sin ningún simple cambio que mereciera la pena contar. La monotonía me atrapó y mi mente se atrofió y durante mucho tiempo, casi demasiado diría yo, no tenia nada nuevo que decir mis ideas se agotaron y mis palabras se quedaron vagando, perdidas y no las lograba reagrupar para que formaran algo con sentido.
Así que decidí que lo mejor que uno podía hacer en estas circunstancias, era callar. Si no se tiene nada que contar mejor era no decir nada.

Pero las cosas cambiaron, por supuesto que cambiaron, no podía dejar que el aburrimiento que me producía la monotonía pudiera conmigo y puse solución al problema. Decidí dejarme llevar por el viento, como digo yo, y sin pensarlo dos veces porque si no, no lo hacía. Cogí una mochila la llené con algo de ropa, me la eché a los hombros y me lancé a la aventura. Me fui a recorrer dos países con casi nada preparado y un esbozo de lo que podía ser el itinerario.

Como el presupuesto era más bien pequeño, traté de hacer un viaje lo más barato posible así que el medio de transporte más usado fue el tren y por eso un billete de
interrail no dejo de acompañarme durante todo el viaje.

Un viaje en el que hice amigos, conocí muchos lugares, viví nuevas experiencias y por supuesto me llenaría de muchísimas cosas para contar….

servido por sinheroenicielo 5 comentarios compártelo

15 Septiembre 2006

Un lugar para visitar

Os propongo una visita a Turquía, para ver una de las maravillas naturales del mundo: Pamukkale.

De lejos parece un castillo de nieve salpicado de sol; de cerca menos fantástico pero no menos maravillosas, las barrocas efusiones de una cascada petrificada.

Veinte kilómetros separan Denizli, pequeña ciudad de Frigia, de Pamukkale, topónimo que significa “Castillo del Algodón” y evoca perfectamente esta curiosidad natural. Se trata de una cascada que parece haberse helado súbitamente. Cada canalón se convierte en una estalactita.

En realidad es una sucesión de pilones cuyas formas dentadas recuerdan pétalos de flores. Estas cavidades forman una escalera. La causa de este paisaje fantástico son los manantiales con alto contenido en sales minerales que brotan más arriba, a 45°C de temperatura, y cuya agua, al evaporarse, provoca el depósito de las sales.
Los pilones están llenos de agua, que por lo visto tienen propiedades terapéuticas, por ello mucha gente suele tomar baños allí.


Tanto las cascadas como el agua cambian de color de acuerdo a la luz solar que las ilumina y el efecto es realmente sorprendente. A veces son blancas, otras azules, verdes o incluso rojizas...
¡El espectáculo es deslumbrante!


Pamukkale, sin duda, es uno de los fenómenos más originales encontrados

servido por sinheroenicielo sin comentarios compártelo


Sobre mí

Esto es un cachito de mí. Sentimientos, pensamientos, historias que surgen en mi cabeza,experiencias…bueno, siempre que me de por escribir. Me gusta leer, la música, la naturaleza, viajar, escuchar y aprender cada día un poquito más.

Fotos

sinheroenicielo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera